jueves, 1 de diciembre de 2011

7. RESULTADOS DE LA ENCUESTA A PROFESIONALES


Tras realizar una encuesta a un grupo de unos 20 profesionales del sector, incorporando a un amplio abanico de perfiles para cubrir todos los ámbitos de una producción, recoger todos sus datos y llevar a cabo alguna que otra valoración e interpretación de datos con los mismos, hemos llegado a las siguientes conclusiones.


Fuente Propia: Gráfico sacado de las encuestas.


El sector del videoclip está un poco en crisis, aunque la mayoría desconocen los motivos.. consideran que se ve arrastrado por el mal momento de la industria de la música en general. La mayoría hablan de enfermedad crónica y difícil de superar, muchos reniegan trabajar en el género.


Consideran que uno de los problemas mas importantes está en la financiación, y que los presupuestos están por debajo del necesario para realizar las producciones que demandan discográfica y artista… y que al final son ellos quienes se hacen cargo de esa deficiencia asumiendo costes, echando muchas más horas de trabajo que las que les corresponde, etc.


Además, están convencidos de que el artista no tiene toda la información, piensan que el artista se cree que la discográfica invierte más y le promociona más de lo que en verdad lo hace. En la mayoría de las ocasiones suele ser un conflicto importante.


También piensan que los pequeños sellos cuidan más al artista y al trabajo que las grandes discográficas, aunque tampoco con una gran diferencia. Los que se mojan hablan de cuestión de “números y clientes”. La valoración de Pablo Iván Fernández, puede resultar interesante: “es como vivir en un pueblo, o en una gran ciudad.. , en Madrid, o eres importante, o pasas totalmente desapercibido”.


La mayoría está de acuerdo con que el videoclip se ve más que nunca, pero en contraposición, casi todos consideran que es imposible sobrevivir trabajando en el sector del videoclip.. piensan que es un mercado a la baja, y que tendrá muy difícil remontar el vuelo.


No piensan que el videoclip sea una referencia en el sector audiovisual, aunque la mayoría opina que el problema está en generalizar. Sí para algunos es el banco de pruebas perfecto, la gran mayoría se queda en un puesto intermedio. Las respuestas varían sobretodo en función del cargo: los que desempeñan un trabajo más creativo sí que se inclinan por “la referencia”, mientras que el resto no está totalmente de acuerdo.


En general, todos tienen una no muy buena opinión sobre las discográficas por varios motivos. La mayoría los considera los culpables de abuso de poder, critican el tema de los precios de los CD’s , de que se centran sólo en ganar dinero y no se fijan tanto en el artista o su público objetivo (a no ser que sea por puro interés).


Además, opinan que el grado de conocimiento de las discográficas sobre el mundo del videoclip, es más bien reducido. Apuntan que con los recortes, cada vez quedan menos profesionales cualificados con experiencia que puedan soportar el grado de presión y trabajo que implica prestar un servicio de acorde a lo que se supone que ofrecen como sello discográfico. Opinan que tienen un gran desconocimiento sobre los costes reales de una producción, los diferentes sistemas de producción, plazos, ect… y que eso ha hecho que si bien antes se aprovechaban.. ahora se convierta en muchas ocasiones en un concierto de locos.


Con respecto a la pregunta sobre los costes medios de una producción, se nota que son profesionales del sector. Consideran que la media que se destina a la producción de un videoclip en España es de 6.000€, si bien hacen hincapié en la gran diferencia de un grupo aparentemente consolidado y uno que está arrancando. Todos hablan de haber realizado videoclips por encima de los 10.000€ (aunque los menos), y por debajo incluso de los 2.000€.


También piensan que las discográficas invierten entre un 5 y un 10% en la promoción de sus artistas… y sin duda, están convencidos de que la ventana más interesante para el videoclip es Internet.


Opinan que el artista tiene un control medio sobre lo que ocurre en el videoclip.. a veces porque se deja llevar, confía en un determinado realizador, otras… porque no tiene experiencia y lo deja todo en manos de la discográfica, y las más.. porque aunque ayude en la medida de lo posible, conoce las limitaciones con las que cuenta el equipo y cada vez más, se deja llevar como un miembro más del equipo de producción (sin duda… dependiendo del artista).


No consideran que sea la herramienta de promoción más potente que tienen las discográficas, pero está entre las más importantes… y la mayoría dice que las discográficas apoyan a los artistas lo suficiente, aunque sea una pregunta trampa. Para casi todos, depende de quién sea ese artista. Muchos hablan de haber estado en videoclips sin representantes de las discográficas… y otros, que les hacen mucho la pelota.


Por otro lado, están de acuerdo en que el porcentaje que se invierte en los videoclips es ínfimo, y debería variar. Por lo que también interpretamos que el apoyo al que se referían era de otro tipo, y no económico o publicitario.


Consideran que cada vez es más importante el videoclip, y su repercusión sin duda contribuye en gran medida al éxito del producto musical. También opinan que con un mayor presupuesto los resultados mejorarían ostensiblemente, y que por el contrario, la competencia no garantiza un mejor resultado.


En este último punto, son muchos los que coinciden en que el problema está en el intrusismo laboral, en la falta de organización entre los profesionales del sector, que hace que muchas veces haya gente trabajando gratis para producir un “anuncio” de un determinado producto/artista… incluso perdiendo dinero, mientras que las discográficas siguen ganando dinero.


La gran mayoría considera que las nuevas formas de financiación abren un abanico de esperanza para el sector del videoclip, cuyo problema más importante es la rentabilidad que se le está sacando hasta ahora.


Entre las preguntas más interesantes, destacaría la de Juan Hernández: “¿Crees que el videoclip podría ser una fuente de ingresos para un grupo cómo la venta de álbumes o los conciertos?”,


Y entre los comentarios, el de Sandra Olalde: Creo que habría que diferenciar entre videoclips: aquellos que se hacen con ganas y una buena idea por afinidad con el artista y aquellos que se hacen por encargo y sin ningún tipo de interés al respecto. El resultado entre ambos casos es muy diferente. También se debería diferenciar entre tipos de artista (los que generan dinero y tienen una situación de poder respecto a la discográfica y los que salen como un simple producto y no tienen poder de decisión alguno.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

6. LA PRODUCCIÓN DEL VIDEOCLIP A ESTUDIO




En el año 2009, Jeff Price[1], cabeza visible del distribuidor independiente TuneCore, basándose en los datos de la RIIA, IFPI y Nielsen, afirmaba que a pesar de las críticas de las grandes discográficas la industria de la música vivía por un momento de esplendor, con cada vez más artistas y más música en “venta”.


Reconocía que la venta de álbumes se había reducido estrepitosamente, pero apuntaba algo que también a afectado considerablemente al sector de los videoclips. Cada vez más el público se interesaba por “singles”, no por álbumes completos. Se buscaban buenas canciones, fueran de quien fueran.. y eso ha hecho que se tengan que incrementar los videoclips… casi uno por canción.


Esto nos lleva a una conclusión, que si bien es cierto que se acerca la muerte de la industria tal y como la conocíamos hasta ahora… y como creo que ya hemos podido descubrir por los datos analizados, la muerte del álbum como conjunto de canciones tampoco tiene porqué significar que la industria está en una crisis irrecuperable. Simplemente, ha cambiado, y la industria tiene que adaptarse.


Todo esto no quita que hacer videoclips cada vez resulte más una aventura, una auténtica cruzada. Son muchos los realizadores que se han sumado a este género porque la reducción de los presupuestos a veces también les da la oportunidad de hacer y deshacer prácticamente a su antojo. Muchos profesionales han derivado en el mundo del videoclip porque les permite hacer bobina.. pero no reciben contraprestación económica, lo que sin duda, sí afecta a la producción global de los videoclips.


Eran muchos los profesionales que vivían de este sector audiovisual, pero cada día tiene mayores dificultades. La crisis actual ha llevado a productoras especializadas en este tipo de producciones a una reconversión de su negocio porque no podían obtener beneficios suficientes para su supervivencia sólo con la producción de videoclips. En la mayoría de las ocasiones afectadas por la competencia atroz que vive el mercado.. la falta de trabajo en el sector, muchas veces es utilizada por profesionales y principalmente por discográficas, para aprovecharse y obtener videoclips a bajo coste (incluso por debajo del real, ocasionando pérdidas… que se justifican con la aglutinación de material para sus bobinas).


Por otro lado está la parte artística. “El videoclip no es simplemente una herramienta de promoción, sino una herramienta de expresión artística. Los realizadores queremos que se reconozca esto…” MARC LOZANO (realizador de prestigio). Aquí se mezcla la necesidad de supervivencia, de respaldo económico a una profesión, con el desarrollo de una carrera profesional. Similar a lo que ocurre con los músicos.




Por cierto, que como muestra el ejemplo del videoclip de Marc, las discográficas al concentrar el visionado de los videoclips en sus canales de YouTube, lo que hacen también es asegurarse la posibilidad del patrocinio, como es el caso.


El problema muchas veces dirime en esa diferencia entre profesionales y artistas, y en quién se lleva realmente el mayor montante económico en una producción musical (sea álbum, canción o videoclip). El gráfico que acompaña estas líneas nos ayuda a entender un poco más la distribución de los ingresos, y nos demuestra que en la producción musical, el “artista” (compositor, músico) no es el más beneficiado en el reparto.. aunque esto pueda estar cambiando con la distribución digital.


Pero esto, incluso con la desaparición del soporte físico no tiene que significar una pérdida sustancial para el “productor”. Como decía el profesor Jesús López González en su estudio sobre La industria cultural en Internet y las entidades gestoras de derechos de autor: “La oferta en red permite la eliminación del soporte físico y, por tanto, abarata los costes, reduce el proceso de comercialización y la distribución se simplifica”.


Esto significa que el reparto del beneficio se simplifica, de manera que el importe neto recibido por el productor es mayor, ya que no está obligado a destinar parte de los ingresos a otros intermediarios que participan del proceso de comercialización de la obra cultural.


Si esto fuera así, se presupone que no deberían bajar los presupuestos de los videoclips, pero lo cierto es que las cifras que se manejan actualmente llegan a reflejar una bajada de entre un 15% y 35% en los presupuestos de artistas consolidados, con lo que indudablemente se ve reducido el apoyo al género, y a la promoción en un sentido más global.


Por otro lado, según se conoció en un informe de FEDEA (Fundación de Economía Aplicada) a mediados del año 2010, a pesar de la caída en la venta de discos en España, la industria musical mantuvo su nivel de ganancias, y no experimentó grandes cambios en sus ingresos entre los años 2005 y 2008, y se mantuvieron entorno a los 450 millones de euros.


La conclusión que se sacaba de este informe es que el reparto de la tarta de los beneficios de la explotación musical será distinto, y lo que antes se llevaban sólo unas cuantas discográficas, ahora se presupone que se repartirá entre más agentes del mercado. Entre otras cosas, porque como veíamos en apartados anteriores, la aparente democratización del sector daba la oportunidad a nuevos músicos de “vender” sus productos sin necesidad de pasar por las grandes discográficas.


Otro aspecto a tener en cuenta es el tema de la parte artística, en relación a los creadores.. se amplían sus posibilidades para la promoción y la distribución directa de sus obras. Las posibilidades de comercialización de la pieza aumentan de forma notable.. y eso es lo que lleva a muchos “realizadores” a aventurarse en este sector.


Muchos de ellos vienen del mundo de la publicidad. De ahí se puede sacar la máxima de que “si no te conocen, no existes”, y dado que cada vez es más complicado darte a conocer a pesar de que existen más ventanas que antes, se puede considerar lógico en parte la aparición aunque sea “ocasional” de este tipo de profesionales. Por cierto, que en esa contradicción se amparan unos para buscar oportunidades, y otros para reducir los presupuestos.


En cualquier caso, la mayoría de los realizadores del sector coinciden en que lo más importante es la idea, y en el panorama actual nos podemos encontrar de todo tipo, pero la competencia sin duda está derivando en el impulso en este sector en ese sentido. A veces incluso se les plantea a los propios fans a realizar el videoclip .


Como recordaba Sebas Alonso en un artículo de 2008, en Soitu.es, la reducción de los presupuestos ha llevado a los grupos a buscar formas originales para cubrir esa carencia de recursos, pero también buscando que se formule como herramienta de marketing en sí misma. No podría ser de otra manera dado que nos encontramos a grupos como Coldplay que se animaron a tomar esta opción cuando años atrás se gastaban alrededor de un millón de dólares en producir sus videoclips.


Herramienta o no, lo cierto es que este tipo de “recursos” son cada vez más habituales. Los presupuestos en España oscilan en una orquilla que va desde los 2.000 a los 20.000 €, siendo estos últimos para muy contadas ocasiones.


Revolución en el género o simple adaptación a los tiempos?. Lo cierto es que aquella maldita frase de “renovarse o morir” sigue acompañándonos en la industria, y uno de los últimos videoclips del grupo canadiense Arcade Fire bien podría ser un ejemplo…, ha roto con convencionalismos, y a llenado su web de visitas. Se trata de un videoclip sin mucho “cuerpo”, pero con novedades desde el punto de vista “tecnológico”: http://www.thewildernessdowntown.com/


En este sentido, han surgido incluso detractores afirmando que no se trata de un videoclip puro. Lo cierto es que como apunta el profesor Ignacio Pérez Barragán, hay muchos tipos de videoclips.. es un género abierto a propuestas e incluso se pueden encontrar muchas clasificaciones en este sentido, una de las más interesantes podría ser la suya, que aún está adaptándose a los nuevos cambios en el género: http://codigosvisuales010.blogspot.com/


Pero realmente, lo importante ya no es el modo de clasificación, sino su distinción y los motivos de ésta. Volveríamos pues a las pautas básicas de cualquier manual de marketing… diferenciarse, buscar la ansiada ventaja competitiva. Son muchos los que consideran que el videoclip te permite optar por la ruptura de la lógica audiovisual, y son muchos los que apuestan por esta última vertiente, ”… puede ser una expresión en sí misma”, como defiende el propio Mar Lozano.


La cuestión está en conseguir la audiencia requerida. Llamar la atención, ayudar a vender el producto. THRILLER ya vimos que marcó un antes y un después en el género del videoclip, y lo que hizo fue ahondar en esa idea de llamar la atención.. que aunque fue arriesgada por el alto coste y lo laboriosa de la producción sobre todo en aquel momento de la historia, consiguió rentabilizarse de forma sobresaliente (http://musica.terra.es/articulo/michael-jackson-thriller-videoclip-6260.htm).


En cualquier caso, podríamos ir quedándonos con la idea de que el sector parece acercarse hace la reducción de los presupuestos, y la búsqueda de soluciones e ingenio para seguir produciendo “buenos” videoclips… a pesar de esa pérdida de recursos. Se va adaptando a la situación, como es lógico.


Partimos de los videoclips más caros de la historia para empezar a comprender la relación de producto-mercado y los diferentes presupuestos que se pueden encontrar.




Michael Jackson se gastó en su videoclip Scream, del año 2005, unos 7 millones de dólares:


Madonna se gastó en el año 2002, cerca de 6 millones en su videoclip Die Another Day:




Y Puff Daddy, años antes, en 1998 invertía en Victory, cerca de los 3 millones.



Son algunos ejemplos de la inversión gigantesca que se pueden hacer en este tipo de producciones, que salvo raras excepciones tienen una respuesta positiva en el mercado. Los presupuestos se han reducido, pero algunas de las fórmulas, como contar con “famosos” sigue vigente. Desde actores a directores tienen su momento de protagonismo en este sector, lo que hace normalmente que el presupuesto se incremente, pero que normalmente suele venir acompañado de un buen resultado en cuanto a audiencia.


Un ejemplo de este tipo de producciones que superan con creces la inversión media de un videoclip en España es Frente a Frente, de Enrique Bumbury, que fue dirigido por el director de cine José Antonio Bayona, y que sólo en el canal de youtube de EMI, alcanzó casi 10 millones de visitas.


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En cualquier caso, la inversión no garantiza un mejor producto, aunque ayude a reducir riesgos. Para analizar la respuesta del público con respecto a la producción de los videoclips bien podríamos considerar como referencia los videoclips más vistos en el portal YouTube. Así, nos encontramos el siguiente Ranking:
http://www.abadiadigital.com/articulo/los-10-videoclips-mas-vistos-de-youtube/


Los tres videoclips más vistos son: Baby de Justin Bieber, Bad Romance de Lady Gaga, o el famoso Waka Waka de Shakira.



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Videoclips de sin duda una factura alta, con una importante inversión, pero que no son los más caros en su género. Especial atención debería recibir el de Shakira por la relación con el evento deportivo y lo que esto conlleva para su promoción.. así como el de Bieber. Es interesante conocer el público objetivo de este tipo de trabajos, cuál es su mercado, su canal… y así podríamos entender algunos datos como lo registrados por éste último. Gente quizá responde más aun perfil de fans que repiten una y otra vez el visionado del videoclip a través de Internet y que hace que se convierta en todo un éxito en YouTube.


Por ejemplo, no podemos quedarnos sólo en qué videoclips son los más vistos en el mundo, o sólo a través de YouTube. Por ejemplo, en España a través de la MTV, en el año 2010, los videoclips más vistos fueron: Heartbeat de Enrique Iglesias y Nicole Scherzinger, Barbie de extrarradio de Melendi o Take it off de Kesha.


Un buen referente para encontrarnos este tipo de datos puede ser el portal: http://www.tophunted.com




Por otro lado, habría que analizar el tipo de exposición que tienen estos vídeos y su forma de explotación. Por ejemplo, las grandes discográficas no permiten que sus videoclips sean “expuestos” en otros canales de YouTube que no sean los propios o a través de plataformas como VEVO. El objetivo principal es controlar el número de visitantes, y centralizando éstas.. obtener mayor beneficio a través de patrocinios y publicidad.


De esta forma, nos podemos encontrar que sellos más pequeños, incluso creados para producir a grupos como Vetusta Morla, pueden tener menos visitas en YouTube, pero porque su control sobre la reproducción de sus trabajos no es tan exhaustivo, y al no centralizar el contenido en un único canal, se dificulta el cálculo real de “impactos”.


En cualquier caso, fenómenos de este tipo suelen surgir gracias a Internet. Grupos con talento que no disponen de recursos y que por la magia que se puede producir con el encuentro de profesionales del audiovisual, terminan disponiendo de un resultado sobresaliente. Es el caso de Vetusta.


Otro día en el mundo”, videoclip realizado por el realizador Álvaro León, fue todo un éxito y se hizo a coste “0”. Incluso era un ejercicio de “prueba” que terminó resultando todo un éxito y reclamado por medios de comunicación tanto nacionales como internacionales.




Otro aspecto a tener en cuenta es la relación con la actualidad, y la evolución tecnológica con lo que ello implica. Vivimos en una situación de inestabilidad, con muchos cambios y el intento de no quedarse atrás también hace que miremos a nuestros vecinos del sector audiovisual.


Si bien es cierto que con menos resultados, también relacionados con la economía del sector.. , copiamos la idea del 3D, y empezaron ya en 2008 a rodarse los primeros videoclips con esta nueva tecnología. Sin duda, otro gesto por la diferenciación, y búsqueda de atención y resultados. Que se produjeran estos y fueran positivos es otra historia.


En este sentido, se considera que la pionera, fue Bjork con su videoclip Wanderlust... y lo cierto es que la influencia del 3D apenas se ha hecho notar pero empieza a barrer con fuerza, igual que contábamos la aparición del primer videoclip interactivo. Así , estaría bien diferenciar entre lo que es un verdadero 3D y lo que son “imitaciones”. Todos son procesos muy costosos y normalmente fuera del mercado para el género que nos ocupa: los videoclips.


En cualquier caso, en un mercado donde los presupuestos se reducen, y la tecnología avanza, son cada vez más los que se suman a realizar videoclips por animación, bien en 2D o en 3D (los menos)... con un amplio abanico de técnicas, y a veces producidos por una sola persona en su propia casa.


Este cambio sustancial en el sistema de producción no es exclusivo de este género, sino que se está llevando a cabo en todo tipo de producciones audiovisuales, y es que, además de la evolución técnica, se hace notar una notable influencia de los videojuegos en las nuevas generaciones.





En cualquier caso, se trata sólo de un apunte para empezar a reconocer los diferentes procesos de producción de un videoclip, hacia dónde va el mercado, y cuáles pueden ser sus costos. Aparte, podríamos recordar los ya comentados casos de Labuat o Arcade Fire, ejemplos de videoclips interactivos que al ser novedosos adquieren algo más de protagonismo, pero que son desarrollados con HTML 5, que ya se había usado anteriormente en publicidad (campañas virales).


El caso de Arcade, sin duda, fue más llamativo porque además de ser el primero, significó también un acuerdo con Google para poder llevarlo a cabo, con la correspondiente publicidad que se le sumó a la propuesta: http://www.chromeexperiments.com/arcadefire/


Como vemos, por tanto, los videoclips ya no son televisión, no tienen este canal de comunicación como referente, el recorrido que tenían en sus inicios, su ciclo de vida y los procesos de producción han variado notablemente.


¿Qué proceso utilizar?, ¿cuánto presupuesto podemos destinar?.. está claro que son preguntas que se deben de plantear las diferentes partes implicadas en la producción de un videoclip: artista, discográfica, productora (realizador),…; y está claro que sus respuestas deben estar sujetas a un plan de marketing.


La innegable relación de tu “producto” con el mercado, nos hace entender que el producto vale tanto como lo puedan valorar desde fuera.., en este caso, el público objetivo, los consumidores finales. En función del mercado, la competencia y la estrategia a seguir, se pueden plantear una serie de elecciones en este sentido, que normalmente terminan con la adjudicación de las partidas para la promoción de los productos (incluyendo el videoclip).


Frente a esto está la realidad del sector que veníamos descubriendo hasta ahora. Las discográficas reducen sus plantillas a pesar de aumentar la carga de trabajo (aumentan sus servicios).. lo que lleva muchas veces a no poder controlar el desarrollo de una certera estrategia, y a elegir una propuesta o dejarla en manos del artista sin un análisis de fondo.


Si a esto le sumamos muchas veces las limitaciones financieras, nos encontramos que las propuestas pueden ser ideas concebidas como piezas en sí mismas, cuyos “artífices” buscan su propio beneficio, aunque no económico, sí profesional: “Yo hago los videoclips de artistas conocidos porque me aprovecho de su imagen y popularidad para venderme como realizador.. me interesa que ellos queden contentos, pero lo que más me preocupa es la respuesta del público hacia mi obra.. la canción me da igual, es un pretexto para mostrar lo que soy capaz de hacer.. por eso no vivo de esto” (lo comenta un realizador de prestigio al que prefiero no nombrar).


En este sentido, y por los cambios en la industria, el intrusismo profesional, la falta de estrategias , la reducción de la inversión en el género, etc.. hay muchos profesionales que opinan que se está acabando con un negocio, con una profesión. Haciendo autocrítica, son muchos los que reconocen que el negocio sigue, pero apuntan a que el problema está en los márgenes, son distintos, y la compatibilidad de desarrollar un buen trabajo, con creatividad y vivir de ello, cada vez se hace más cuesta arriba.


Por otro lado, ya lo hemos comentado, la forma de consumo ha cambiado. La sociedad cambia, y el consumo al igual que la forma de desarrollar el trabajo en el sector no es ajeno a esos cambios. Hay quien opinaría que incluso va por delante, pero no resulta tan fácil.


Los aspectos que rodean esta presupuesta crisis, tales como presupuestos que se reducen, una evolución tecnológica sin precedentes, la aparición de nuevas formas de contar, ver o rodar.., hacen que “estar al día” sea cada vez más difícil. Y son muchos los que se quedan fuera. Son muchos los que no pueden seguir este ritmo vertiginoso y aunque para muchos esto sea una bendición, para otros en verdad es el “vacío más absoluto”.


Muchos profesionales del audiovisual tienen problemas para adaptarse a los cambios, y son conscientes de que su futuro profesional pinta en bastos.


Las nuevas tecnologías, y el nuevo consumidor buscan productos distintos. El videoclip a pesar de todo es un formato ideal para muchos como conejillo de indias… como prueba de experimentos.


Al ser un formato que permite prácticamente cualquier cosa, hace que sean muchos los que se animan a probar, desde amateurs a directores de cine, y a veces, estos, por cubrir la experiencia, incluso ponen dinero. Son “agradecidos” teniendo en cuenta que pueden tener cientos de miles de visitas a poco que se promocionen.. no en vano, los videos musicales aparecen en el segundo lugar de los productos que se consumen mediante streaming en portales como YouTube (según Arbitron Inc.).


Además, gracias al medio online, no sólo se permite la difusión, sino la interacción con el cibernauta, lo que ha llevado al sector a replantearse el género en función del medio, y a las marcas a interesarse por determinados “productos” (de ahí el auge del patrocinio).


Desde hace ya algunos años, existen varios festivales que se centran exclusivamente en la evolución y propuestas de este tipo de producciones, y que en muchos casos sirven de referencia para medir la evolución del sector audiovisual. Festivales como Musicclipfestival (www.musiclipfestival.com) han llegado a desarrollar un canal de televisión por Internet con contenido de este tipo: www.musicliptv.com… lo que da buena muestra del interés que puede despertar el género.


Y como en cualquier mercado, la ley de la competencia. El que mejor lo sepa hacer, ya no el mejor producto,.. puede obtener un papel de protagonista en el escaparate. La obtención de recursos a través del patrocinio puede facilitar la financiación de grandes producciones que de algún modo ayudan, que no siempre, a conseguir estar en primera plana.


El product placement es ya muy habitual en la producción de videoclips de estrellas internacionales de la talla de Jeniffer López, Lady Gaga o Beyoncé, como ya vimos…aunque son muchos otros artistas los que se han refugiado en ésta fórmula para poder encontrar la financiación suficiente para la producción de sus videos con el objetivo de que la calidad de estos no decaiga.


Fórmula no tan ajena al mercado español, como muestra el hecho de que MoviStar apoyara a Pablo Alborán en la producción de su último videoclip, aunque claro está, no puedo haber patrocinio para todos. Cuando se vende un “producto”, tiene que ser atractivo para el público, diferenciarse,… de tal forma que tengas una oportunidad en el mercado.


Este videoclip no pretende alcanzar las cotas de expectación del videoclip Telephone, por ejemplo, de Lady Gaga y Beyoncé, que para muchos es un anuncio en sí mismo de marcas como Miracle, Polaroid o Coca-Cola Light (uno ha tenido 1,5 millones de visitas y otro 125 millones, aproximadamente )… pero ni es el primero, ni será el último (Pereza por ejemplo consiguió el patrocinio de Playstation en 2008).


En cualquier caso, la producción de los videoclips normalmente son pagados por el sello discográfico y el artista. En una situación como la actual de profunda crisis del sector, las nuevas fórmulas o la recuperación de otras como la mencionada “product placement” parece que ayudan a mantener las grandes producciones de videoclips.


De hecho, en el verano de 2010, PQ MEDIA, una firma de investigación, hablaba de que la inversión de marcas en videoclips había aumentado un 8% en 2009 con respecto al año anterior, mientras que en el resto de sectores esta técnica había disminuido en un 2,8% (alrededor de 3,6 millones de dólares)


En el año 2011, la inversión mediante esta fórmula en videoclips ascendió a una cifra cercana a los 20 millones de dólares (más del doble de la cantidad invertida una década antes).


Todo esto también está unido al cambio en el consumo de estos productos y la fuerte entrada de Internet. Las cadenas temáticas y los espacios en televisión para videoclips se ha visto reducida considerablemente en los últimos años. Estas, limitaban la aparición de marcas en los videos e incluso a veces pedían cambios en el montaje… el considerable crecimiento de la ventana “web” ha llevado a muchos artistas a recurrir a esta fórmula para el lanzamiento de sus “productos".


A raíz de todo esto, se buscan nuevas fórmulas de financiación, de salir adelante. La cultura colaborativa y la autoproducción también son cada vez más usuales en este sector. Dada la alta competencia, y la dificultad para acceder al mercado de la mano de una discográfica que realmente apueste por ti.. son muchos los artistas que se autoproducen sus discos y videoclips.


A veces, llevan al extremo las premisas de esta cultura, beneficiándose de la evolución técnica y la capacidad del on-line, realizando producciones de autoría compartida, basándose en una creación colectiva. El Networking, hacer red, se basa en la producción y gestión descentralizada, rompiendo con los moldes tradicionales, y abriéndose al mundo digital.


Suelen costear sus producciones, y facilitar el contenido de forma gratuita. Basan su beneficio en otras vías, aunque en la mayoría de las ocasiones no llegan a cubrir los costes.


El mercado es amplio, existe mucha demanda, pero la saturación también es obvia. De ahí que muchos justifiquen las cifras del informe anual de 2010 del IFPI (Digital Music Report), en las que se señalaba que España pasaba a ser el líder mundial del “pirateo”, y con un 45%, duplicando el porcentaje de pirateo de Europa (internautas que en nuestro país usa frecuentemente webs de descarga de contenidos musicales no autorizados).


Desde la UFI, la asociación de discográficas independientes de España se apuesta por la creación de plataformas similares a las de Spotify, y son cada vez más los músicos que reconocen que para vivir de esto tendrán que echarse a la carretera, a vivir de los conciertos, aunque como reconocía el miembro de Pereza, Rubén Pozo,..”no hay hueco para todos, sobrevivirá el que mejor lo haga.. pero yo mismo sólo me compro lo que me gusta de verdad.. lo demás, lo consumo como todo el mundo, sin pagar..”.


En cualquier caso, lo que está claro es que el camino parece correcto.. si el consumo varía, y los canales son otros, el videoclip y la producción de estos debe girar entorno a su público.


La industria de la música cada vez está más dividida.. entre los que ganan dinero y los que no, entre los que ven esto como negocio y los que lo entienden como arte. Además, nos encontramos con que los números cambian, las fuentes de ingresos también y la rentabilidad puede que esté en otra parte. Así y todo, a pesar de que se habla de crisis en el sector de la música, el negocio ha subido. ¿Cómo?.


En abril del año 2010, el portal playgroundmag.com publicaba un reportaje que titulaba: El negocio de la música crece en España, afirmando que un estudio de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) realizado a partir de los datos publicados por el Ministerio de Cultura viene a sostener que el mercado musical en España crece a pesar del P2P.


De acuerdo a Fedea, las descargas no están comprometiendo la creación en nuestro país. Entre el 2004 y el 2008, el número de compositores registrados creció desde los 1.142 hasta los 1.360. De forma paralela, el número de obras musicales producidas y editadas por los cauces de mercado habituales ascendió de forma notable, pasando de las 559 a las 1.176 obras.


Las cifras son igual de halagüeñas en lo que respecta al volumen de negocio generado. Si bien la composición de la cartera de ingresos se ha visto alterada (las ventas combinadas de soportes físicos y digitales habrían caído entre el 2005 y el 2008 desde los 405 millones hasta los 254,4 millones de euros, habiéndose multiplicado por más de dos -de 144 millones a 309,1 millones- los ingresos generados en conciertos y espectáculos durante el mismo período), el volumen de negocio total habría crecido desde los 549 millones a los 563 millones (en 2007 esa cifra llegó hasta los 652 millones, números diezmados por culpa de la crisis económica global) en el espacio de esos cuatro años. A la luz de los datos de Cultura, Fedea considera que es un atraso perseguir las descargas gratuitas como causantes de todos los males del negocio musical.


En contraposición, la SGAE comunicaba de forma oficial que sus ingresos en concepto de derechos de autor cayeron un 5,1% durante el año 2009… afirmando que se producía un retroceso en la recaudación por la celebración de espectáculos de variedades, una tendencia que invalidaría el argumento de la reconversión del negocio de la música, de los discos a los conciertos.


Lo cierto es, que en cualquier caso, todos los datos son interpretables. El número de socios de la SGAE se ha ido congelando en los últimos años, mientras que otras gestoras de derechos como DAMA han ido creciendo. Muchos son los que se apuntan a vivir de su trabajo y no de los derechos, liberando sus trabajos en la red.


Ramón, guitarrista y uno de los motores de Ojos de Brujo, a Luis Hidalgo del diario El País, y decía: "Hasta los años noventa tenías que pasar por el tubo para grabar. La tecnología era cara y sólo estaba al alcance de quienes tenían dinero. En los noventa la digitalización abarató costes. Desde entonces, cualquiera puede grabar un disco saltándose las normas de quienes tienen el dinero e imponen sus intermediarios. Ellos son las víctimas de la crisis, no la música".


Otras fórmulas se ponen en funcionamiento. La música no está en crisis, lo está el modelo tradicional, lo está el álbum. Internet ofrece una ventana única tanto para artistas como para el público, y poco a poco se busca la forma de darle rentabilidad, aunque en un mercado saturado sea difícil conseguirlo.


La financiación a través de publicidad por Internet ya es un hecho. Depende del producto, del interés del público. SpiralFrog una de las empresas que se encargan de tender el puente entre las discográficas y las descargas gratuitas afirma que pondrá a disposición de los usuarios la posibilidad de obtener canciones gratuitamente a condición de que visualicen 90 segundos de anuncios por cada archivo que descarguen.


La IFPI reconocía en su último informe anual, el de 2010, que por cada descarga legal, en la Red se efectúan otras 40 ilegales. Por tanto, aunque el líder absoluto de ventas de música online, el servicio iTunes de Apple, controle el 70 por ciento de este mercado, en realidad apenas domina una pequeñísima porción del total de descargas.


Los filtros son cada vez más habituales, y las discográficas se ponen manos a la obra para intentar adaptarse a la situación. Brian Subirana, de la Escuela de dirección de empresas de la Universidad de Navarra afirmaba que las discográficas se han rendido: “si no puedes vencerlos, únete a ellos”.


De esta forma, las discográficas más importantes e incluso las independientes, se apresuran a firmar contratos con empresas como Spotify, iTunes,..para poder rentabilizar en gran medida los contratos que tienen firmados con sus artistas. Incluso en el sector del videoclip, como veíamos en el caso de VEVO, introducen publicidad para la financiación de sus “productos”.


Se redescubre el negocio, se adaptará a los cambios y como en cualquier otro, sobrevivirá el más fuerte o el más listo.


Quizá se queden atrás las millonarias ventas de discos porque el negocio del álbum está en las últimas.. pero si recogemos los datos de la RIAA del año 2010, la Asociación de la Industria Discográfica de EEUU, el disco The Beatles, de 1968, es el disco más vendido con 176 millones de copias certificadas, mientras que al principio de este apartado comprobábamos cómo sólo en YouTube, Justin Bieber tenía cerca de 650 millones de visitas en su videoclip “Baby”.


No es lo mismo comprar que ver, pero el interés por la música no ha cambiado. Más si tenemos en cuenta que este último recaudó algo más de 4 millones de dólares con su último disco, y su último concierto en el Madison Square Garden , ha tenido casi 8 millones de descargas de canciones, según datos de Nielsen Sound Scan (por supuesto, no es posible comparar los productos, ni es el objeto de estudio de este trabajo).


En “Copia este libro”, de David Bravo Bueno, se puede encontrar la declaración del conocido por fraude José Neri, presidente de la Sociedad Digital de Autores y Editores: “el 90% de la música que se hace en este país tiene un fundamento, que se llama "huevos fritos y patatas", que es de lo que comen los músicos"..vamos, algo normal, sin excesos.


Como conclusión por tanto, podríamos decir que una de las bases del marketing para que pueda destacar tu producto es la diferenciación…, por lo tanto, si quieres que sea rentable, deberías cocinar otro plato.


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